lunes, 30 de abril de 2007

Prostitución Infantil: Una Triste Realidad


Se acercan al carro con curiosidad. Se dejan tentar por la propuesta pero no están seguras si subirse o no. Catalina de 12 años y Juana de 13 se miran, comentan algo entre ellas en voz baja y finalmente aceptan “esta bien. Pero nos da 35.000 pesos” el trato quedo por tan sólo 25.000, tarifa normal para niñas de su edad. Aunque algunas terminan trabajando por la miseria de 8.000 pesos, todo esto va acompañado de la necesidad de conseguir droga gratis, ropa a la moda y plata para sus familias. ¿Buscamos un restaurante de comidas rápidas o un lugar propicio para niñas de sus edades? “tenemos 15 insisten”y piden ir al hotel donde usualmente las llevan. Aburridas terminan comiéndose un perro caliente. El par de niñas visten ropa pequeña y ajustada, maquillaje y relleno en el brassierre; todo esto para aparentar más edad de la que realmente tienen.
Juana y catalina respectivamente fueron violadas en circunstancias diferentes. A Juana la violó un hermano de su padrastro cuando ella tan solo tenía 9 años y a Catalina la violó un taxista cuando ella tenia 10 años. Estos casos son muy comunes en las comunidades marginales de ciudades grandes como Bogotá y en especial Medellín.
Entre 7000 y 9000 niñas son explotadas sexualmente en Medellín. Lo más triste de todo esto es que la mayoría de sus madres están al tanto de la situación pero callan por que ésta es la única forma de subsistir o por que ellas también lo fueron. Juana y Catalina como muchas otras niñas han entrado al mundo de la prostitución por medio de amigas o conocidos que les han pintado este mundo como la solución a muchos de sus problemas. Obviamente estas niñas todavía no tienen la madurez mental para darse cuenta que esto no es tan de color de rosa como muchos lo pintan.
La ambición esta por encima de la venta de sus todavía inocentes cuerpecitos.Tienen clientes fijos de toda clase, hay algunos que las buscan juntas, otros por separado. El horario pico de estas niñas va desde las 8 de la noche hasta las 4 de la mañana. Todas estas pequeñas prostitutas consumen drogas que muchas veces ellas compran o les regalan los clientes. Hay niños de corta edad y jóvenes que las solicitan, en algunos casos parejas “las viejas nos miran mientras lo hacemos con sus maridos, y a veces lo hacemos los tres juntos”.
Muchas veces un grupo de amigos solicitan 5 o 6 niñas para hacer orgías en fincas a las afueras de la ciudad. En una de estas orgías casi matan a Catalina “quiso que lo hiciéramos por detrás y le dije que no; éste sacó un arma para matarme” alguien lo impidió y siguió con el desorden.Para evitar que alguno se vaya sin pagar o que vuelvan a intentar matarlas, estas mujeres, si así se les puede llamar, llevan consigo una navaja escondida en el brassierre, y otra en la media. Éste es el único mecanismo de defensa que tienen estas prostitutas para defenderse, lo saben usar a la perfección. Esta arma es de suma importancia para ellas.
A medida que van pasando los minutos, estas mujeres se van desesperando y aburriendo, miran el reloj y una le comenta a la otra “vamonos ya, que hay que trabajar” suplican. Como no nos movemos, preguntan si pueden fumarse un bareto. “con cada cliente se consume algo diferente, antidepresivos con whisky o ron, cocaína, bazuco derivado del polvo blanco, éxtasis y hasta inhalamos pegamento con los clientes que tienen menos plata”La mayoría de estas niñas no pasan de primaria pero se rehúsan a dejar la vida de la calle por que es ahí donde consiguen lo que a ellas les gusta, la droga, “el vicio”como ellas lo llaman, la ropa de moda y la plata para sus familias. Todas tienen una madre pero un padre desconocido.
Luz Dary fue una mujer de esas hace 38 años cuando necesitaba plata, por eso se ve motivada a crear la fundación “nace una estrella”, esta es una fundación creada para ayudar a las mujeres prostitutas y rescatarlas de la vida de la calle. Pero ella cuenta que “no hay quien las saque de esa vida mientras ellas hagan plata y sean chiquitas; hay que esperar a que maduren y que se cansen”.
Esta es la aterradora historia de miles de pequeñas y mujeres de nuestro país y del resto del mundo que han sido o que son explotadas sexualmente.